Prakaraṇa 5 · Verso 22

यथा मरीचिकायां वा यथा स्वप्ने यथा ग्रहौ । तथा विश्वम् इदं सर्वम् आत्मसंस्थम् अवस्थितम् ॥

yathā marīcikāyāṃ vā yathā svapne yathā grahau | tathā viśvam idaṃ sarvam ātmasaṃstham avasthitam ||

Así como en un espejismo, en un sueño, o en una ilusión visual, así todo este universo está establecido como situado en el Ser.

Tres analogías convergen: el espejismo (marīcikā), el sueño (svapna), la ilusión visual (graha). Cada una ilustra un aspecto diferente de la apariencia. El espejismo muestra algo que parece agua pero es tierra —ilusión de sustancia donde no la hay. El sueño muestra algo que parece real mientras dura pero no resiste el despertar —ilusión de persistencia. La ilusión visual muestra algo que se ve pero no tiene correlato externo —ilusión de objetividad.

El universo combina las tres: parece tener sustancia donde solo hay Conciencia, parece persistir cuando solo hay momentos discontinuos, parece objetivo cuando solo es proyección subjetiva. Pero la conclusión no es pesimismo ni desilusión; es liberación. “Establecido como situado en el Ser” (ātmasaṃstham avasthitam) significa que la apariencia no es un error a eliminar sino una manifestación del Ser que no tiene error.

El Yoga Sūtra (II.5) define avidyā como “tomar lo impuro por puro, lo doloroso por placentero, lo no-yo por yo, lo permanente por impermanente”. La corrección de avidyā no elimina el mundo sino elimina estas cuatro confusiones. El mundo sigue apareciendo —como el espejismo sigue apareciendo incluso después de saber que es tierra— pero ya no se toma como agua. El jīvanmukta vive en un mundo que sigue siendo espejismo, pero un espejismo que ya no seduce a beber.