Dvitīyaḥ paṭalaḥ (Microcosmos) · Verso 24
जगत्संसृष्टिरूपा सा निर्माणे सततोद्यता ।
jagatsaṃsṛṣṭirūpā sā nirmāṇe satatodyatā |
Ella es la forma misma de la creación del mundo, siempre activa en la génesis de todo. Es la diosa del habla, a quien el habla no puede expresar, y es alabada por todos los dioses.
Este verso eleva a Kuṇḍalinī de energía corporal a principio cosmogónico. Ella es jagatsaṃsṛṣṭirūpā, ‘cuya forma es la creación del universo’: no simplemente una fuerza que actúa sobre el mundo, sino la matriz misma de su manifestación continua. La paradoja es profunda: la energía que duerme en el cuerpo humano es idéntica a la que sostiene la existencia de todo lo creado.
El epíteto de ‘diosa del habla’ (vāgdevatā implícita) que el texto introduce conecta a Kuṇḍalinī con Vāc, la divinidad védica del lenguaje primordial. La fórmula «a quien el habla no puede manifestar» es un neti-neti aplicado al lenguaje: la fuente del habla trasciende cualquier articulación verbal. Esta tensión entre expresión e inefabilidad es central en la filosofía del Cachemira Śaivismo, donde la parāvāc es el habla absoluta, más allá de todo sonido.
Que «todos los dioses la alaban» sitúa a Kuṇḍalinī por encima del panteón, como el sustrato del que los propios dioses emergen. Para el practicante, esta enseñanza tiene una consecuencia directa: trabajar con Kuṇḍalinī no es una práctica entre muchas, sino el acceso a la fuente de toda realidad. La práctica yóguica se convierte así en participación consciente en el proceso creativo del cosmos.