Prakaraṇa 2 · Verso 42
यथा स्वप्ने मृतो वापि जीवन्न् अपि न दुष्यति
yathā svapne mṛto vāpi jīvann api na duṣyati
Como en el sueño, aunque muerto o vivo, no se mancha.
Duṣyati: se mancha, se contamina, se corrompe. En el sueño, morir no implica corrupción moral ni ontológica; vivir tampoco implica pureza especial. El sueño es amala, inmaculado, porque es pratibhāsa. Así el mundo de vigilia: duṣ y śuddha son categorías que aplican a upādhi, no a ātman. El Ātman no se mancha por la acción, como el cielo no se mancha por el humo que lo atraviesa. La Bhagavad Gītā (V.15) dice lo mismo: na prakāśaṃ na saṃkāraṃ sūryo yaṇe na gacchati. El sol no va a la luz ni a la oscuridad; así el Ātman no va a la pureza ni a la impureza. El sādhaka que teme “mancharse” con la acción mundana —un temor común en ciertos círculos espirituales— encuentra aquí liberación. La acción no toca al actor. El karma es citta-vṛtti, no ātma-dharma. El Ātman no es kartṛ, agente; es sākṣī, testigo. Como el espectador no se mancha con el crimen que ve en la pantalla, así el Ātman no se mancha con el saṃsāra que presencia.