Sahassavagga · El millar · Gāthā 110

Yo ca vassasataṃ jīve, dussīlo asamāhito; ekāhaṃ jīvitaṃ seyyo, sīlavantassa jhāyino.

Yo ca vassasataṃ jīve, dussīlo asamāhito; ekāhaṃ jīvitaṃ seyyo, sīlavantassa jhāyino.

Aunque alguien viviera cien años de vida desmoralizada y sin concentración, mejor es un solo día de vida del que tiene virtud y practica la meditación.

Dussīlo asamāhito — de vida desmoralizada y sin concentración: los dos elementos que hacen que cien años de vida sean menos valiosos que un día son la ausencia de sīla (virtud) y samādhi (concentración).

Sīlavantassa jhāyino — del que tiene virtud y practica la meditación: jhāyin es el que practica jhāna, la meditación absortiva. La combinación de sīla y jhāna representa los dos pilares fundamentales: la virtud proporciona la base ética estable; la meditación la transformación experiencial.

Los versos 110-115 usan la misma estructura comparativa para distintas cualidades: larga vida sin práctica versus un día de práctica genuina. Esta retórica obliga a reconsiderar qué cuenta realmente como una “buena vida”.

La cantidad de tiempo vivido sin la cualidad de la práctica genuina no equivale a la calidad de un solo día bien vivido. Esta es la lógica del tiempo sagrado versus el tiempo profano.