Sahassavagga · El millar · Gāthā 111

Yo ca vassasataṃ jīve, duppañño asamāhito; ekāhaṃ jīvitaṃ seyyo, paññavantassa jhāyino.

Yo ca vassasataṃ jīve, duppañño asamāhito; ekāhaṃ jīvitaṃ seyyo, paññavantassa jhāyino.

Aunque alguien viviera cien años con poca sabiduría y sin concentración, mejor es un solo día de vida del que tiene sabiduría y practica la meditación.

La secuencia continúa sustituyendo sīla por paññā. Los dos son inseparables en el camino budista: sīla, samādhi y paññā forman la triple práctica.

Duppañño — con poca sabiduría: no la ausencia total de inteligencia sino la ausencia de sabiduría contemplativa que ve las cosas tal como son — impermanentes, insatisfactorias y sin yo permanente.

Paññavantassa jhāyino — del que tiene sabiduría y practica la meditación: la combinación de paññā y jhāna representa la inseparabilidad de sabiduría y meditación. La meditación sin sabiduría puede convertirse en quietismo; la sabiduría sin meditación puede quedarse en mera teoría.

En la tradición del yoga, esta doble necesidad corresponde a la combinación de jñāna (conocimiento/sabiduría) y dhyāna (meditación/contemplación) como sendas que deben integrarse.