Sahassavagga · El millar · Gāthā 112

Yo ca vassasataṃ jīve, kusīto hīnavīriyo; ekāhaṃ jīvitaṃ seyyo, vīriyamārabhato daḷhaṃ.

Yo ca vassasataṃ jīve, kusīto hīnavīriyo; ekāhaṃ jīvitaṃ seyyo, vīriyamārabhato daḷhaṃ.

Aunque alguien viviera cien años perezoso y de poca energía, mejor es un solo día de vida del que inicia el esfuerzo con firmeza.

Kusīto hīnavīriyo — perezoso y de poca energía: kusīta es perezoso, letárgico. Hīna-vīriyo es de energía espiritual (vīriya) inferior. Opuesto directo a appamāda (diligencia) que el Buda enfatizó hasta en sus últimas palabras.

Vīriyamārabhato daḷhaṃ — del que inicia el esfuerzo con firmeza: ārabhati es comenzar, iniciar, comprometerse. Daḷha es firme, sólido. El viriya no es agitación ni prisa sino la energía sostenida que no se rinde ante los obstáculos.

Un día de práctica con viriya genuino equivale y supera a un siglo de vida en la inercia espiritual. Esta es la lógica de la intensidad cualitativa sobre la extensión cuantitativa.

El viriya es uno de los cinco poderes espirituales (pañcabala) y uno de los siete factores del despertar. Su desarrollo no es opcional sino central al camino budista.