Maggavagga · El camino · Gāthā 286
Idha vassaṁ vasissāmi, idha hemantagimhisu; Iti bālo vicinteti, antarāyaṁ na bujjhati.
Idha vassaṁ vasissāmi, idha hemantagimhisu; iti bālo vicinteti, antarāyaṁ na bujjhati.
Aquí pasaré la estación de lluvias, aquí el invierno y el verano; así piensa el necio, sin percatarse de los obstáculos que se interponen.
Idha vassaṁ vasissāmi — aquí viviré durante la estación de lluvias. El necio (bāla) planifica como si el tiempo fuera infinito, como si la muerte fuera algo que le ocurre a otros. La planificación del necio es una negación implícita de la impermanencia.
Antarāyaṁ na bujjhati — no comprende el obstáculo (antarāya). La muerte es el obstáculo supremo: interrumpe todo plan, toda certidumbre. Quien no integra la conciencia de la muerte en cada día vive en la ilusión de la permanencia.
En yoga, este verso conecta con abhyāsa entendido como práctica constante que integra la finitud. No se trata de morir cada día, sino de vivir cada día como si pudiera ser el último — lo que paradójicamente intensifica la presencia.