Prakaraṇa 3 · Verso 43

न देशं न कलं नापि देहादिकम् अपेक्षते

na deśaṃ na kalaṃ nāpi dehādikam apekṣate

No requiere lugar, tiempo, ni cuerpo ni nada similar

Los tres condicionantes —deśa (lugar), kāla (tiempo), deha (cuerpo)— son las coordenadas dentro de las cuales toda práctica espiritual ordinaria se desenvuelve. Se busca el lugar apropiado —retiro, templo, naturaleza—, el momento propicio —alba, solsticio, fecha auspiciosa—, la postura correcta —sentado, erguido, relajado—. Vasiṣṭha declara que la quietud no depende de ninguno. No es que estos factores sean irrelevantes: pueden facilitar o dificultar la práctica preliminar. Pero la quietud misma es anterior a toda coordenada espaciotemporal. El deha —cuerpo— es quizás el más difícil de trascender: ¿no es la meditación una experiencia corporal, la quietud un estado fisiológico? Vasiṣṭha responde que el cuerpo que experimenta es ya construcción mental; el cuerpo biológico continúa, pero no como condición de la quietud. El Haṭha Pradīpikā (IV.78) describe al yogī liberado como deha-tyāgī —que ha abandonado el cuerpo—, no muerto sino desidentificado. La quietud no requiere cuerpo porque no requiere experimentador: el cuerpo experimentado y el experimentador son la misma construcción. El Aṣṭāvakra Gītā (XVIII.23) dice: na dehena na manasā na buddhyā cāpi yoginaḥ —“Ni con el cuerpo, ni con la mente, ni con el intelecto alcanza el yogī”—. Todos son instrumentos que el ātman usa sin identificarse; la quietud es su naturaleza, no su logro.