Prakaraṇa 3 · Verso 42
यत्र यत्र मनो याति तत्र तत्र समाधयः
yatra yatra mano yāti tatra tatra samādhayaḥ
Dondequiera que la mente va, allí está el samādhi
Vasiṣṭha desmitifica el samādhi como trance exótico, postura específica o estado alterado. No hay lugar especial donde ocurra, no hay condición previa que lo habilite. Yatra yatra —dondequiera, siempre— indica ubicuidad: el samādhi no es localizable en el tiempo-espacio porque es la naturaleza misma de la conciencia, no un evento que le sucede. Cuando la mente va al mercado, allí está el samādhi; cuando va al retiro, allí está también; cuando va al recuerdo, al temor, al deseo —allí está. No que el mercado sea samādhi: es la mente, al no buscar otro lugar, al no posponer la quietud, quien descubre que nunca la abandonó. El Yoga Sūtra (III.3) define samādhi como deśa-bandhaḥ cittasya —la mente unificada en un punto—, pero Vasiṣṭha va más allá: no hay punto necesario, no hay unificación que lograr. El samādhi no es concentración sino disolución de la necesidad de concentrarse. Es como el ojo que, al abrirse, descubre que siempre veía: no necesitaba cerrarse para ver mejor, solo dejar de insistir en que la visión requiere esfuerzo. La quietud no es ausencia de movimiento mental: es ausencia de la búsqueda de quietud que convierte cada movimiento en obstáculo.