Appamādavagga · La vigilancia · Gāthā 23

Te jhāyino sātatikā, niccaṃ daḷhaparakkamā; phusanti dhīrā nibbānaṃ, yogakkhemaṃ anuttaraṃ.

te jhāyino sātatikā, niccaṃ daḷhaparakkamā; phusanti dhīrā nibbānaṃ, yogakkhemaṃ anuttaraṃ.

Los meditadores, constantes, de esfuerzo firme y persistente, los sabios tocan el nibbāna, el incomparable seguro del yugo.

Jhāyino — meditadores, los que practican jhāna (absorción meditativa): la meditación profunda que aquieta sucesivamente las capas de agitación mental hasta revelar estados de claridad y ecuanimidad cada vez más refinados.

Sātatikā — constantes, continuos: la meditación no es un acto puntual sino un cultivo sostenido. La constancia es tan importante como la intensidad; de hecho, la constancia moderada supera a los esfuerzos intensos pero discontinuos. El árbol que crece lento echa raíces más profundas.

Daḷhaparakkamā — de esfuerzo firme: parakkama es energía aplicada, vigor, valentía contemplativa. La meditación requiere un tipo especial de esfuerzo que no es tensión ni fuerza sino la energía limpia de la presencia sostenida.

Yogakkhemaṃ anuttaraṃ — el incomparable seguro del yugo: yoga aquí en el sentido de yugo, vinculación, el ciclo de existencia condicionada. Kkhema es seguridad, refugio. Nibbāna es el incomparable refugio que libera del yugo del saṃsāra.

La palabra yoga en este verso es significativa: en sánscrito también puede significar unión. El nibbāna budista y el samādhi yóguico son descripciones diferentes de la misma liberación del condicionamiento ordinario.