Paṇḍitavagga · El sabio · Gāthā 88
Tatrābhiratimiccheyya, hitvā kāme akiñcano; pariyodapeyya attānaṃ, cittaklesehi paṇḍito.
Tatrābhiratimiccheyya, hitvā kāme akiñcano; pariyodapeyya attānaṃ, cittaklesehi paṇḍito.
Allí busque el deleite, habiendo abandonado los placeres sensoriales, sin posesiones; que el sabio se purifique de las impurezas de la mente.
Tatrābhiratimiccheyya — allí busque el deleite: abhirati es el deleite profundo, el regocijo genuino. El practicante que ha dejado los placeres sensoriales ordinarios busca un deleite diferente — el pīti y sukha de la meditación profunda.
Hitvā kāme akiñcano — habiendo abandonado los placeres sensoriales, sin posesiones: akiñcana es “sin nada”, sin apego. No necesariamente indigencia física sino libertad psicológica del apego. El akiñcana puede tener pocas o muchas cosas materiales, pero no está atado a ninguna.
Pariyodapeyya attānaṃ cittaklesehi — que se purifique de las impurezas de la mente: pariyodapeti es purificar completamente. Cittaklesa son las aflicciones de la mente: codicia, aversión, ilusión, orgullo, celos. La purificación de la mente (citta-visuddhi) es el objetivo central de la práctica.
Los versos 87-88 forman un par: primero el abandono (oscuridad, hogar, placeres), luego la purificación activa. No basta con dejar ir lo negativo; hay que cultivar activamente la claridad.