Arahantavagga · El arahant · Gāthā 94
Yassindriȳāni samathaṅgatāni, assā yathā sārathinā sudantā; pahīnamānassa anāsavassa, devāpi tassa pihayanti tādino.
Yassindriȳāni samathaṅgatāni, assā yathā sārathinā sudantā; pahīnamānassa anāsavassa, devāpi tassa pihayanti tādino.
Aquel cuyos sentidos han llegado a la calma, como caballos bien domados por un auriga, que ha abandonado el orgullo y está libre de flujos contaminantes — incluso los dioses lo desean.
Yassindriȳāni samathaṅgatāni — cuyos sentidos han llegado a la calma: indriya son las facultades sensoriales. Su tranquilización no es represión sino resultado del entrenamiento gradual y paciente de la atención.
Assā yathā sārathinā sudantā — como caballos bien domados por un auriga: en la Kaṭha Upaniṣad y la Bhagavad Gītā, el cuerpo es el carro, los sentidos los caballos, la mente las riendas. Aquí el domador es la práctica contemplativa. Los caballos domados son fuerza dirigida, no fuerza suprimida.
Pahīnamānassa anāsavassa — que ha abandonado el orgullo y está libre de flujos: māna (orgullo, presunción) es uno de los diez grilletes. Su abandono junto con la extinción de los āsava marca al arahant pleno.
Devāpi tassa pihayanti tādino — incluso los dioses lo desean: la reverencia de los deva al arahant humano subvierte la jerarquía cósmica ordinaria. En el budismo, la realización humana supera la condición divina. El cielo se inclina ante la tierra iluminada.