Tṛtīyopadeśaḥ (Mudrā) · Verso 30
खेचरीमुद्रया योगी दिव्यदेहं तु साधयेत् | न तस्य मरणं किञ्चिन्न च जरा न रोगता ||
khecarīmudrayā yogī divyadehaṃ tu sādhayet | na tasya maraṇaṃ kiñcin na ca jarā na rogatā ||
Con la Khecarī mudrā el yogui realiza el cuerpo divino. No hay para él muerte, ni vejez, ni enfermedad.
La culminación de la Khecarī: obtención del divya-deha, el cuerpo divino o sutil inmortal. Esta es la promesa más elevada de la práctica.
El “cuerpo divino” es el cuerpo de luz, el vehículo sutil purificado que no está sujeto a las leyes ordinarias de decaimiento físico.
“No hay muerte, ni vejez, ni enfermedad” describe el estado de jīvan-mukta — liberado en vida. El cuerpo físico eventualmente fenece, pero el practicante ya no se identifica con él, y su esencia continúa en el cuerpo sutil iluminado.