Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 143

अस्मिन्स्थाने मनो यस्य क्षणार्धं वर्ततेऽचलम्।

asminsthāne mano yasya kṣaṇārdhaṃ vartate'calam|

Aquel cuya mente permanece inmóvil en este lugar aunque sea medio instante, queda libre de pecados y alcanza el fin supremo.

La afirmación de que medio instante de concentración perfecta en el brahmarandhra basta para liberarse del pecado y alcanzar el fin último es, a primera vista, hiperbólica. Sin embargo, refleja una comprensión profunda de la naturaleza del tiempo en los estados de absorción: un solo momento de contacto genuino con la conciencia pura equivale, en términos de transformación, a años de práctica ordinaria.

El brahmarandhra, literalmente ‘la apertura de Brahman’, designa el punto en la coronilla del cráneo por donde, según la tradición, la conciencia abandona el cuerpo en el momento de la muerte y por donde el yogin avanzado puede ascender voluntariamente. La expresión kṣaṇārdham, ‘medio instante’, subraya la paradoja: no se trata de duración temporal sino de intensidad y pureza de la atención. Acalam, ‘inmóvil’, es el adjetivo clave.

Este verso debe leerse en conjunto con los anteriores como culminación de una enseñanza sobre la meditación en el brahmarandhra. El Śivasaṃhitā, a diferencia de textos más técnicos, integra constantemente la dimensión devocional: la liberación no es solo un logro técnico sino una rendición al Señor. El practicante contemporáneo puede entender este ‘medio instante’ como el umbral entre la práctica esforzada y la gracia.