Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 144
शिवसंहिता
śivasaṃhitā
Este conocimiento difícilmente puede ser alcanzado por el de Cuatro Rostros y los dioses; es el tesoro más inestimable de los yoguis. Este misterio del Brahmarandhra debe guardarse como el más grande de los secretos. La Luna del Misterio.
El texto eleva el conocimiento del brahmarandhra por encima del alcance incluso de Brahmā —«el de Cuatro Rostros»— y las demás deidades. Este recurso retórico no es mera hipérbole: sitúa la gnosis yóguica en un plano que trasciende el cosmos teísta, sugiriendo que la experiencia directa del centro craneano supremo supera cualquier privilegio divino o cósmico.
El término brahmarandhra —literalmente «la apertura de Brahman»— designa el punto en la coronilla donde, según la anatomía sutil, el prāṇa abandona el cuerpo en el momento de la muerte y donde el yogui experimentado puede establecer su conciencia. Su vinculación con «la Luna del Misterio» (rahasya-candra) lo conecta con la tradición del soma interno, el néctar inmortal que fluye desde el cráneo.
La insistencia en el secreto (mahāguhya) refleja una práctica pedagógica común en los tantras: los conocimientos más elevados se transmiten únicamente de maestro a discípulo probado, no por elitismo arbitrario, sino porque su mal uso o comprensión prematura puede desorientar gravemente al practicante. Esta cautela es coherente con el tono iniciático del capítulo quinto de la Śivasaṃhitā.