Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 145
यः करोति सदाभ्यासमाज्ञा पद्मे विचक्षणः ।
yaḥ karoti sadābhyāsamājñā padme vicakṣaṇaḥ |
Quien practica con constancia en el loto de la ājñā, el que es perspicaz: ya he dicho antes que existe un centro de fuerza (yoni) en el interior del Sahasrāra; por debajo de él está la luna. Que el sabio contemple esto.
Este verso traza una cartografía precisa del espacio interior: sobre el ājñācakra —el loto entrecejo— se sitúa el sahasrāra, y dentro de éste un yoni, centro generativo de energía, con la luna por debajo. La práctica indicada no es una visualización decorativa sino una contemplación estructurada que orienta la atención hacia la anatomía sutil con exactitud técnica.
El término yoni —habitualmente traducido como «matriz» o «fuente»— en contexto tántrico designa el punto de origen de la energía śakti. Su presencia en el sahasrāra sugiere que la creatividad cósmica no reside únicamente en los centros inferiores, sino que tiene su correlato supremo en la coronilla. El adjetivo vicakṣaṇa («perspicaz, experto») subraya que esta contemplación requiere una mente ya afinada por la práctica sostenida.
La referencia a «la luna» (candra) en el interior del sahasrāra conecta con la fisiología sutil del haṭhayoga, donde la luna representa el principio frío y nutritivo que segrega amṛta —néctar de inmortalidad—. El yogui que aprende a contemplar y eventualmente a «beber» este néctar interno detiene el proceso de decaimiento vital. Esta imagen atraviesa el Haṭhapradīpikā, la Gheraṇḍasaṃhitā y los principales tantras śaiva.