Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 64

एतज्ज्ञानं सदा कार्यं योगिना सिद्धिमिच्छता । निरन्तरकृताभ्यासान्मम तुल्यो भवेद्ध्रुवम्।

etajjñānaṃ sadā kāryaṃ yoginā siddhimicchatā | nirantarakṛtābhyāsānmama tulyo bhaveddhruvam|

Este conocimiento debe ser siempre practicado por el yogin que anhela la siddhi; mediante la práctica ininterrumpida se convierte sin duda en igual a mí.

Mama tulyo bhavet —“se convierte en igual a mí”— es la promesa más audaz del capítulo V: el practicante que asimila completamente el conocimiento del ṣaṭcakra y lo integra en la práctica ininterrumpida alcanza la igualdad (sāmya) con el propio Śiva. Esto no es blasfemia sino el corazón del no-dualismo śaiva: el jīvātman y el paramātman son idénticos en esencia; la práctica no hace al yogin como Śiva sino que le revela que ya es Śiva, sin haber sido nunca diferente.

Jñāna —“conocimiento”— en este verso no es conocimiento intelectual sino vijñāna: el conocimiento vivido, la comprensión que ha penetrado todos los niveles del ser. El Śivasaṃhitā distingue implícitamente entre el conocimiento del sistema de chakras como información (que puede recibirse en una sesión) y su práctica (abhyāsa) como asimilación progresiva de ese conocimiento hasta que el mapa se convierte en territorio. Siddhimicchatā —“el que desea la siddhi”— describe la motivación adecuada: no poder mundano sino la perfección de la realización.

El estribillo del nirantarābhyāsa (práctica ininterrumpida) en este verso cierra el arco iniciado en los primeros versos del capítulo V. La promesa de igualdad con Śiva (śivatulya) es el horizonte hacia el que toda la pedagogía del capítulo —clasificación de practicantes, pratīkopāsanā, nāda, técnicas de dhāraṇā, anatomía de chakras— apunta. La estructura del texto es en sí misma una enseñanza: el conocimiento es inútil sin la práctica, y la práctica sin el conocimiento es ciega.