Taittirīya Upaniṣad · 7
विज्ञानाद्ध्येव खल्विमानि भूतानि जायन्ते । विज्ञानेन जातानि जीवन्ति । विज्ञानं प्रयन्त्यभिसंविशन्तीति । तद्विज्ञाय । पुनरेव वरुणं पितरमुपससार । अधीहि भगवो ब्रह्मेति
vijñānād dhyeva khalv imāni bhūtāni jāyante | vijñānena jātāni jīvanti | vijñānaṃ prayanty abhisaṃviśanti iti | tad vijñāya | punar eva varuṇaṃ pitaram upasasāra | adhīhi bhagavo brahmeti
Del intelecto, en verdad, nacen estos seres; por el intelecto, nacidos, viven; en el intelecto, al partir, entran. Habiendo conocido eso, nuevamente se acercó a Varuṇa su padre, diciendo: ‘Señor, enséñame Brahman’.
Bhṛgu ha verificado que el intelecto satisface la definición de Brahman. Sin embargo, regresa una quinta vez. Esta repetición persistente demuestra su madurez como buscador espiritual — no se contenta con comprensiones parciales, por sofisticadas que sean.
El intelecto, aunque sutil, está asociado con dolor inherentemente. Toda acción implica esfuerzo, y todo esfuerzo implica sufrimiento. Además, el intelecto es la causa de las formas físicas a través del karma, pero no puede ser la causa de los elementos primordiales (ākāśa, etc.) que subyacen a la manifestación física.
Hay una intuición profunda que guía a Bhṛgu: debe haber un principio que sea a priori a todo — que no dependa de nada más, que sea la fuente de todo sin ser causado por nada. Este principio, si existe, debe ser:
- Ajāta (no nacido)
- Nirviśeṣa (sin atributos)
- Advaya (no dual)
- Ānanda (gozo)
La búsqueda de Bhṛgu ha sido progresiva: comida → prāṇa → manas → vijñāna. Cada nivel era más sutil que el anterior, pero todos eran koshas (envolturas), no el Ātman mismo. Bhṛgu está a punto de hacer su descubrimiento final.
Para el yogui, esta progresión enseña que el esfuerzo persistente, acompañado de discriminación, inevitablemente conduce a la Realidad suprema.