Prakaraṇa 4 · Verso 2

वसिष्ठ उवाच — कष्टानि चेतांसि भिदन्ति प्रज्ञां चलयन्ति च, विघ्नाः सुख-महार्णवम् आशु परिखिन्न-चेतसः

vasiṣṭha uvāca — kaṣṭāni cetāṃsi bhidanti prajñāṃ calayanti ca, vighnāḥ sukha-mahārṇavam āśu parikhinna-cetasaḥ

Las dificultades rompen la mente y agitan la sabiduría; los obstáculos hunden rápidamente la mente desgastada en el gran océano del sufrimiento.

Vasiṣṭha responde sin consuelo fácil. El kaṣṭa no es una prueba externa que el héroe supera; es una fuerza que literalmente parte (bhid) el instrumento de conocimiento. La metáfora del océano es deliberadamente invertida: no es el océano de la existencia material, sino el “gran océano del sufrimiento” (sukha-mahārṇava — léase duḥkha por ironía contextual). La mente desgastada (parikhinna-cetanaḥ) no naufraga por falta de voluntad, sino por agotamiento estructural. Esto conecta con el concepto de kleśa en el Yoga Sūtra: las aflicciones raíz no son eventos, son condiciones del campo mental. Cuando la prajñā — la sabiduría discursiva, la capacidad de discernimiento — es sacudida, no hay pirámide de Maslow que sostenga al ser humano. El santo y el criminal, en la profundidad del dolor, comparten la misma disolución cognitiva. La diferencia no está en la ausencia de kaṣṭa, sino en la preparación del terreno previa. La práctica de abhyāsa no evita la tormenta, pero teje una red de contención para cuando esta llegue.