Prakaraṇa 4 · Verso 3

कष्टानि विविधानि सन्ति सुख-दुःख-मयानि च, तेषां प्रतिपक्ष-बलम् अभ्यासाद् एव लभ्यते

kaṣṭāni vividhāni santi sukha-duḥkha-mayāni ca, teṣāṃ pratipakṣa-balam abhyāsād eva labhyate

Existen diversas dificultades hechas de placer y dolor, y su fuerza contraria solo se obtiene mediante la práctica constante.

Aquí emerge el núcleo terapéutico del prakaraṇa. La enumeración de kaṣṭa incluye no solo el dolor evidente, sino también el placer — una advertencia que Patañjali convertirá en axioma: sukha y duḥkha son ambos viveka que requieren discriminación. El placer es obstáculo cuando se convierte en anubandha, en cadena de repetición compulsiva. Vasiṣṭha insiste en que no hay solución mágica: la pratipakṣa — la fuerza opuesta, el remedio específico — se cultiva. La palabra labhyate implica obtención gradual, no revelación súbita. Esto desmonta la fantasía del satori instantáneo como estrategia operativa. El abhyāsa es trabajo de taller: cada vez que la mente se pierde en el kaṣṭa, se la trae de vuelta al objeto de contemplación. No importa cuántas veces se escape. Importa cuántas veces regrese. La tradición haṭha del Gheraṇḍa Saṃhitā y la del Haṭha Yoga Pradīpikā extienden esta lógica al cuerpo: el obstáculo físico se contrarresta con su inverso postural. El principio es uno solo: la naturaleza se corrige por su contrario.