Malavagga · La impureza · Gāthā 249
Dadāti ve yathāsaddhaṃ, yathāpasādanaṃ jano; tattha yo maṅku bhavati, paresaṃ pānabhojane; na so divā vā rattiṃ vā, samādhimadhigacchati.
Dadāti ve yathāsaddhaṃ, yathāpasādanaṃ jano; tattha yo maṅku bhavati, paresaṃ pānabhojane; na so divā vā rattiṃ vā, samādhimadhigacchati.
La gente da según su fe y su devoción. El que se siente insatisfecho con la comida y bebida de otros, no alcanza la concentración ni de día ni de noche.
Dadāti ve yathāsaddhaṃ yathāpasādanaṃ jano — la gente da según su fe y su devoción: cada persona da lo que puede y quiere dar. Las ofrendas reflejan la capacidad y disposición del donante, no las expectativas del receptor.
Tattha yo maṅku bhavati paresaṃ pānabhojane — el que se siente insatisfecho con la comida y bebida de otros: maṅku es insatisfecho, resentido, envidioso. Quien se compara con lo que otros reciben y se resiente envenena su propia práctica.
Na so divā vā rattiṃ vā samādhimadhigacchati — no alcanza la concentración ni de día ni de noche: el resentimiento y la comparación son obstáculos directos a la meditación. La mente agitada por la envidia no puede concentrarse.
La enseñanza es especialmente relevante para los monjes mendicantes que dependen de las ofrendas, pero se extiende a cualquier situación donde la comparación y la envidia destruyen la paz interior necesaria para la práctica.