Buddhavagga · El Buda · Gāthā 181
Ye jhānapasutā dhīrā, nekkhammūpasame ratā; devāpi tesaṃ pihayanti, sambuddhānaṃ satīmataṃ.
Ye jhānapasutā dhīrā, nekkhammūpasame ratā; devāpi tesaṃ pihayanti, sambuddhānaṃ satīmataṃ.
Los sabios dedicados a la meditación, que se deleitan en la paz de la renuncia — incluso los dioses los envidian, a esos Budas perfectamente iluminados y atentos.
Ye jhānapasutā dhīrā — los sabios dedicados a la meditación: jhāna-pasuta es dedicado al jhāna, absorbido en la meditación profunda. Dhīra son los firmes, los constantes.
Nekkhammūpasame ratā — que se deleitan en la paz de la renuncia: nekkhamma es la renuncia, la salida del mundo sensorial. Upasama es la paz que viene de esa renuncia. Ratā es que se deleitan — no es sacrificio sino gozo.
Devāpi tesaṃ pihayanti — incluso los dioses los envidian: como en el verso 94, los dioses (deva) — seres de placer y poder — envidian al ser humano despierto. En la cosmología budista, los dioses tienen placer pero no sabiduría; el Buda tiene ambos.
Sambuddhānaṃ satīmataṃ — a esos Budas perfectamente iluminados y atentos: sambuddha es completamente iluminado; satīmant es dotado de atención plena. La plenitud de la iluminación y la atención es lo que despierta la admiración incluso de los seres celestiales.