Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 11
नवधातुरसं छिन्धि शुण्ठिकाश्ताडयेत्पुनः ।
navadhāturasaṃ chindhi śuṇṭhikāśtāḍayetpunaḥ |
Los hombres de escaso empeño, olvidadizos, enfermizos y que critican a sus maestros; avaros, pecadores, glotones y sometidos sin remedio a sus esposas; inconstantes, temerosos, enfermos, sin autonomía y crueles; los de mal carácter y los débiles — sábelos todos como sādhakas de grado inferior. Con gran esfuerzo, tales personas alcanzan el éxito en doce años; el maestro debe reconocerlos como aptos para el mantrayoga. Los de grado medio son aptos para el layayoga.
El Śivasaṃhitā no idealiza al aspirante espiritual: este verso describe con franqueza al sādhaka de nivel inferior, cuyas limitaciones son tanto morales como temperamentales. La lista es larga e incómoda — críticos, glotones, dependientes, cobardes — pero el texto no los excluye del camino. Simplemente calibra el tiempo y el método necesarios para su transformación.
La clasificación en tipos de practicantes (adhikāra) es fundamental en la pedagogía tántrica. El término adhikāra designa la ‘competencia’ o ‘derecho’ a recibir una enseñanza específica. Aquí, el practicante inferior (mṛdu sādhaka) es asignado al mantrayoga, la vía que trabaja principalmente con sonido sagrado y repetición, considerada la más accesible para mentes dispersas o volitivamente débiles.
El período de doce años refleja la concepción tradicional del tiempo necesario para transformar hábitos profundamente arraigados. En la India clásica, doce años era también la duración estándar del brahmacarya, el período de estudio con el maestro. La asignación al layayoga para el practicante ‘moderado’ introduce una jerarquía pedagógica que el texto desarrollará en versos sucesivos.