Kaṭha Upaniṣad · 2.3.16

शतं चैका च हृदयस्य नाड्यस्तासां मूर्धानमभिनिःसृतैका । तयोर्ध्वमायन्नमृतत्वमेति विष्वङ्ङन्या उत्क्रमणे भवन्ति ॥ १६ ॥

śataṃ caikā ca hṛdayasya nāḍyastāsāṃ mūrdhānamabhiniḥsṛtaikā | tayordhvamāyannamṛtatvameti viṣvaṅṅanyā utkramaṇe bhavanti || 16 ||

Cien y una son las náḍis del corazón. De ellas, una sale perforando la cabeza. Subiendo por ella, uno alcanza la inmortalidad; las otras, al momento de la muerte, conducen a diferentes caminos.

Las nāḍis (canales sutiles de energía) se ramifican desde el hṛdaya (corazón), el centro del ser sutil. La suṣumnā o brahmarandhra es la única que abhiniḥsṛtā (sale hacia arriba), perforando la mūrdhan (corona de la cabeza), llevando a amṛtatva (inmortalidad).

Las otras nāḍis —que conducen a diferentes órganos sensoriales— determinan el utkramaṇa (salida, transición) hacia diferentes destinos. Según el canal por donde fluya la energía vital al morir, el ser transmigra a diferentes lokas (planos de existencia).

Esta enseñanza, aunque describe el proceso del fallecimiento, tiene aplicación práctica en vida. El yogui practica la elevación de la energía hacia la corona (brahmarandhra) durante la meditación, abriendo el sahasrāra cakra. Este “despertar” de la energía cósmica es la anticipación de la liberación final, el “morir antes de morir” que los maestros recomiendan.