Śvetāśvatara Upaniṣad · 1..10
यदेतद् हृदयमस्मिन् भ्रूमेऽन्तरेण पुरुषः पुरुषविकृतिः स एष भूतानां मुखं देवा एतस्मिन् सुप्रतिष्ठिता एतद्वै तत्प्रदीप्तं यद् विद्वान् ब्राह्मणः पश्येद् विपश्यन् योगमाया वा ब्रह्मणः
yadetad hṛdayam asmin bhraume'ntareṇa puruṣaḥ puruṣavikṛtiḥ sa eṣa bhūtānāṃ mukhaṃ devā etasmin supratiṣṭhitā etadvai tatpradīptaṃ yad vidvān brāhmaṇaḥ paśyed vipaśyan yogamāyā vā brahmaṇaḥ
Este corazón dentro de este cuerpo es el Puruṣa, la transformación del Puruṣa. Él es el portal de todas las criaturas, los dioses están firmemente establecidos en Él. Eso es la llama iluminada que el sabio brāhmaṇa ve, contemplando el yoga māyā del Brahman.
El hṛdaya (corazón) es el microcosmo que refleja el macrocosmo. El Puruṣa se “transforma” aquí para habitar en el cuerpo, sin perder su naturaleza trascendente. Es el mukha (boca/portal) por donde todas las criaturas emergen y retornan. En nuestra práctica de yoga, desarrollamos vipaśyanā (visión clara) para percibir esta llama interior, que es el Brahman manifestado. El término “yoga māyā” sugiere que esta manifestación no es ilusión sino el poder unificador que conecta lo finito con lo infinito, permitiendo que lo trascendente sea conocido en la inmanencia.