Prakaraṇa 2 · Verso 45
यथा निद्रां गतो बालो स्वप्नं पश्यति चाचरेत्
yathā nidrāṃ gato bālo svapnaṃ paśyati cācaret
Como el niño que ha entrado en sueño ve y actúa en el sueño.
La analogía del niño dormido —nidrāṃ gataḥ— ilustra la ingenuidad del saṃsāra. El niño no sabe que está soñando; el soñador no sabe que está soñando. Actúa con total seriedad: corre, teme, llora, ríe. Todo es satya para él mientras dura el sueño. Así nosotros en la vigilia: actuamos con total seriedad en un mundo que es svapna desde la perspectiva del paramārtha. La diferencia entre el niño y el sabio no está en la experiencia —ambos sueñan— sino en el jñāna, el conocimiento. El niño no sabe que sueña; el sabio sabe que la vigilia es svapnavat, como-sueño. Esta analogía es particularmente útil para el practicante frustrado. “Si todo es sueño, ¿por qué sufro?”. Porque no sabes que es sueño. El sufrimiento no es argumento contra la irrealidad del mundo; es consecuencia de tomar el sueño por realidad. El despertar no elimina la experiencia onírica; la transmuta en vilāsa. El niño que despierta no niega haber soñado; simplemente ya no sufre por el sueño.