Yamakavagga · Los pares · Gāthā 20
Appampi ce sahitaṃ bhāsamāno, dhammassa hoti anudhammacārī; rāgañca dosañca pahāya mohaṃ, sammappajāno suvimuttacitto, anupādiyāno idha vā huraṃ vā, sa bhāgavā sāmaññassa hoti.
appampi ce sahitaṃ bhāsamāno, dhammassa hoti anudhammacārī; rāgañca dosañca pahāya mohaṃ, sammappajāno suvimuttacitto, anupādiyāno idha vā huraṃ vā, sa bhāgavā sāmaññassa hoti.
Aunque recite pocos textos, quien vive de acuerdo con el Dhamma, habiendo abandonado pasión, odio e ilusión, con conocimiento claro y mente bien liberada, sin apego a lo de aquí o lo de allá, participa del estado contemplativo.
El cierre perfecto del primer vagga. Donde el verso anterior describía el fracaso del erudito negligente, este presenta al practicante genuino: appampi — aunque sea poco lo que ha estudiado — lo que importa es anudhammacārī, caminar de acuerdo con el Dhamma.
Los tres abandonos son los tres āsava (venenos): rāga (pasión), dosa (odio), moha (ilusión). Estos no se abandonan por decisión intelectual sino por la visión directa de su naturaleza: ver con claridad que el deseo no produce lo que promete, que el odio no resuelve lo que cree resolver, que la ilusión no protege de lo que teme.
Sammappajāno — con conocimiento claro, con comprensión plena: pajānanā es el conocimiento que penetra, que ve la realidad tal como es. No información sobre la realidad sino contacto directo con ella.
Suvimuttacitto — con mente bien liberada: vimutti es liberación, emancipación. No de las circunstancias externas sino del poder que las circunstancias ejercen sobre la mente. Anupādiyāno idha vā huraṃ vā — sin apego a lo de aquí o lo de allá: la ecuanimidad perfecta que no se aferra a ningún estado ni a ningún mundo. Esa es la participación plena en el camino contemplativo.