Dvitīyaḥ paṭalaḥ (Microcosmos) · Verso 20
दिव्यमार्गमिदं प्रोक्तममृतानन्दकारकम्।
divyamārgamidaṃ proktamamṛtānandakārakam|
Este ha sido proclamado en los śāstras como el Camino Divino, dador de la dicha de la inmortalidad; meditando en él, el gran yogī destruye todos sus pecados.
El verso eleva citrā al rango de divyamārga, el «camino divino», confiriéndole una dimensión soteriológica que trasciende su descripción anatómica sutil. La expresión amṛtānandakārakam —«productora de la dicha de la inmortalidad»— vincula directamente la práctica del canal interior con el estado de mokṣa, estableciendo que la liberación no es un destino abstracto sino el resultado de una experiencia interior concreta y cultivable.
Divyamārga combina divya (divino, celestial, brillante) y mārga (camino, vía). Este término aparece en múltiples tradiciones tántricas para designar la vía interna opuesta al laukikamārga, el camino mundano. Amṛta (inmortalidad, néctar) remite al fluido sutil que, según la tradición, desciende desde bindu en el cráneo cuando kuṇḍalinī asciende por citrā, produciendo ānanda (dicha) pura.
La afirmación de que contemplar este canal destruye todos los pecados (pāpa) refleja una lógica tántrica precisa: el pecado no es una transgresión moral abstracta sino una densificación energética, una obstrucción en los canales sutiles. La meditación en citrā actúa directamente sobre esas obstrucciones, disolviendo los saṃskāras acumulados a través de la purificación del eje central.