Dvitīyaḥ paṭalaḥ (Microcosmos) · Verso 37

ब्रह्माण्डसंज्ञके देहे स्थानानि स्युर्बहूनि च ।

brahmāṇḍasaṃjñake dehe sthānāni syurbahūni ca |

En este cuerpo llamado brahmāṇḍa existen muchos lugares sagrados; en él mora el jīva, omnipresente, adornado con la guirnalda de deseos infinitos y encadenado al cuerpo por el karma.

El verso revela una de las afirmaciones más audaces de la filosofía tántrica: el cuerpo humano no es simplemente un organismo biológico, sino un brahmāṇḍa, un universo entero. Dentro de esta vastedad interior habita el jīva, el ser individual, que aunque omnipresente en su naturaleza esencial, aparece limitado y localizado por sus propias ataduras.

El término brahmāṇḍa combina brahman (lo absoluto, lo vasto) con aṇḍa (huevo, cosmos), evocando la cosmología del huevo cósmico primordial. Aplicarlo al cuerpo humano es un gesto filosófico radical: la macrocosmos y el microcosmos son idénticos en estructura. Los «muchos lugares» (sthānāni bahūni) aluden a los centros energéticos que el texto desarrollará a lo largo del capítulo.

Esta identificación cuerpo-cosmos tiene una consecuencia práctica directa: la exploración del cuerpo a través del yoga no es un ejercicio meramente físico, sino una cosmología vivida. Conocer el propio cuerpo es conocer el universo. Esta premisa justifica toda la anatomía sutil que el Śivasaṃhitā desplegará en los versos siguientes.