Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 76

अनेन सुतरां सिद्धिर्विग्रहस्य प्रजायते ।

anena sutarāṃ siddhirvigrahasya prajāyate |

A través de esto, el vigraha-siddhi se logra con gran facilidad; que el sabio yogui eleve con fuerza y firmeza a la diosa Kuṇḍalinī dormida en el loto adhāra mediante el apāna-vāyu. Esta es la mudrā Shakti-chālana, otorgadora de todos los poderes.

El vigraha-siddhi —«la perfección del cuerpo»— es el resultado acumulado de toda la práctica del Vajrolī: un cuerpo que ha transmutado sus energías ordinarias en ojas, tejas y prāṇa refinados. Este cuerpo perfeccionado es el vehículo idóneo para la siguiente práctica: el Shakti-chālana, la agitación de la fuerza primordial dormida.

Kuṇḍalinī aparece aquí por primera vez en el capítulo con su descripción más evocadora: ādhārapadmasuptā, «dormida en el loto adhāra» (el mūlādhāracakra). El epíteto devī (diosa) sitúa a kuṇḍalinī no como una función fisiológica sino como una presencia consciente —la Śakti suprema en su forma más condensada. Balāt (por la fuerza) y dṛḍhena (firmemente, con solidez) definen el carácter de la práctica: no la invitación suave sino el despertar decidido.

Shakti-chālana —«agitación, movilización de la Shakti»— emplea chālana (de la raíz cal-, moverse, agitar), un término que sugiere un movimiento oscilatorio, no simplemente ascendente. La mudrā no solo eleva la kuṇḍalinī sino que la despierta de su letargo mediante una secuencia de contracciones y liberaciones que crean el estímulo necesario para activar la serpiente dormida. El apānavāyu es el instrumento: la corriente que normalmente desciende se convierte en el ascensor de la energía sagrada.