Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 85

अनेन विधिना योगी क्षिप्रं योगस्य सिद्धये ।

anena vidhinā yogī kṣipraṃ yogasya siddhaye |

Con este método el yogui actúa para obtener rápidamente el éxito en el yoga; quien practica siempre este mejor Shakti-chālana según las instrucciones del Guru obtiene el vigraha-siddhi que confiere los poderes de aṇimā y demás, y no tiene miedo a la muerte.

El vigraha-siddhi reaparece aquí como resultado del Shakti-chālana, conectándolo explícitamente con el mismo siddhi prometido para el Vajrolī (verso 76). Esta convergencia no es coincidencia: tanto el Vajrolī como el Shakti-chālana trabajan sobre la misma energía —el prāṇa-śakti concentrado en la región pélvica— y producen el mismo tipo de transmutación somática, aunque por vías técnicas distintas.

Aṇimā —«la capacidad de hacerse tan pequeño como un átomo»— es el primero de los ocho mahāsiddhis (grandes poderes) enumerados en el Yogasūtra y los Purāṇas: aṇimā, laghimā, mahimā, prāpti, prākāmya, vaśitva, īśitva y kāmāvasāyitā. El epíteto ādimat («etc., y los demás poderes») indica que los ocho grandes siddhis son alcanzables mediante la práctica del Shakti-chālana. La lista completa no necesita enumerarse porque el texto ha establecido ya la completitud de la promesa.

La ausencia de miedo a la muerte (mṛtyubhaya vivarjita) no es un beneficio separado sino el signo del vigraha-siddhi: un cuerpo que ha completado la transmutación del Shakti-chālana ya no está organizado en torno a la lógica de la supervivencia. La motivación del miedo —que es la motivación más fundamental del ego— se disuelve cuando el practicante reconoce que lo que en él puede morir no es lo esencial. Este es el yoga de la inmortalidad que el capítulo ha prometido desde su apertura.