Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 96
दैवाच्चलति चेद्वेगे मेलनं चन्द्रसूर्ययोः ।
daivāccalati cedvege melanaṃ candrasūryayoḥ |
Si por destino el bindu se mueve con impulso y tiene lugar la unión del sol y la luna, el yogui debe absorber esta mezcla a través del tubo del órgano; esto es la Amarolī.
La Amarolī se define aquí con mayor precisión que en el verso 68: es la práctica de emergencia para cuando el bindu se mueve daivāt —«por destino, por la fuerza del karma», involuntariamente. El término daiva (destino, providencia, lo divino como fuerza impersonal) sugiere que incluso en la práctica más avanzada del Vajrolī, puede ocurrir una emisión no planeada, y la Amarolī es la respuesta técnica a esa contingencia.
Vega —«impulso, ímpetu, velocidad»— es la fuerza del bindu cuando ha comenzado a moverse: en la fisiología del tantra, el śukravega (impulso seminal) sigue un umbral de no-retorno más allá del cual la retención ordinaria es insuficiente. La Amarolī es la técnica específica para ese umbral: no retención sino reabsorción mediante la activación muscular del canal uretral con huṃkāra y apāna-contracción.
La fórmula candrasūryamelana —«la unión de luna y sol»— es la descripción poética del coito y de la mezcla resultante de fluidos masculino y femenino. En la alquimia india (rasāyana), la unión de mercurio (pārada, asociado con el semen/Śiva) y azufre (gandha, asociado con el fluido femenino/Śakti) produce el elixir de oro. La Amarolī es la versión corporal de esta síntesis alquímica: el practicante reabsorbe la mezcla de sol-luna para completar la transmutación que comenzó con el Vajrolī.