Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 2

ईश्वर उवाच । श‍ृणु देवि प्रवक्ष्यामि यथा विघ्नाः स्थिताः सदा ।

īśvara uvāca | śa‍ṛṇu devi pravakṣyāmi yathā vighnāḥ sthitāḥ sadā |

El Señor habló: 'Escucha, oh Diosa, te explicaré cómo los obstáculos permanecen siempre presentes. Para la obtención de la emancipación, el disfrute sensorial (bhoga) es el mayor de todos los impedimentos.'

Śiva responde a Devī con la palabra śṛṇu —‘escucha’—, un imperativo que en la tradición védica y tántrica señala el inicio de una transmisión sagrada. Lo que sigue no es mera información filosófica, sino una advertencia práctica: los obstáculos no son accidentales ni externos, sino que sthitāḥ sadā, permanecen siempre, constitutivos de la condición humana ordinaria. El bhoga encabeza esta lista como el impedimento primordial.

El término vighnā (obstáculo, impedimento) comparte raíz con vi-han, destruir o golpear. En la iconografía hindú, Gaṇeśa es el señor de los vighnā, tanto el que los coloca como el que los remueve. Aquí, sin embargo, el texto no recurre a la devoción sino al discernimiento: conocer los obstáculos es el primer paso para superarlos. Bhoga, el disfrute o goce sensorial, se opone directamente a yoga en una antítesis que el sánscrito mismo hace casi audible.

La tensión entre bhoga y yoga recorre toda la literatura del haṭhayoga. Textos posteriores como el Haṭhapradīpikā (1.15-16) también enumeran los obstáculos del yoga, aunque con variaciones. Lo notable de la Śivasaṃhitā es su sistematización en categorías: bhoga, dharma (ritualismo) y otras, lo que revela una pedagogía estructurada para el aspirante que debe aprender a reconocer y renunciar a cada tipo de impedimento.