Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 106

तस्मिन्ध्यानं सदा योगी करोति मणिपूरके ।

tasmindhyānaṃ sadā yogī karoti maṇipūrake |

El loto situado en el Mūlādhāra posee cuatro pétalos. En el espacio entre ellos mora el sol. En ese lugar, el yoguín realiza siempre su meditación en el Maṇipūraka.

El verso establece una correspondencia cosmológica entre el loto del Mūlādhāra y la presencia solar. Los cuatro pétalos de este centro energético no son meros elementos decorativos: representan las cuatro direcciones, los cuatro estados de conciencia o las cuatro funciones del antaḥkaraṇa según distintas interpretaciones. El sol que mora en su centro es fuente de calor vital y también de veneno, como el verso siguiente aclarará.

Maṇipūraka —literalmente ‘ciudad llena de joyas’— es el nombre alternativo del tercer chakra, aunque aquí el texto parece usarlo en relación con el Mūlādhāra, lo que sugiere una numeración o sistema de correspondencias diferente al que se estandarizó posteriormente. Esta variabilidad en la asignación de nombres y posiciones de los cakras es bien documentada en los textos tántricos tempranos.

La instrucción de que el yoguín medite sadā (siempre, continuamente) en este punto revela una concepción de la práctica como estado permanente más que como ejercicio temporal. No se trata de sesiones delimitadas de meditación, sino de una atención sostenida que transforma progresivamente la relación del practicante con su propia energía vital.