Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 107

शिवसंहिता

śivasaṃhitā

De esa esfera solar mana veneno de manera continua. Ese veneno ardiente en extremo fluye a través de la piṅgalā.

La imagen del sol como fuente de veneno resulta desconcertante para el lector moderno, pero es coherente con la cosmología tántrica del cuerpo. El sol interior genera calor (agni) que, sin la contención adecuada, se convierte en viṣa (veneno), una energía que consume y desgasta. Esta es la razón por la que la tradición hāṭhayóguica pone tanto énfasis en prácticas que ‘enfríen’ o equilibren el canal solar.

La piṅgalā es la nāḍī asociada al principio solar, al calor, a la actividad y al lado derecho del cuerpo. Su nombre deriva de piṅga, que significa ‘pardo rojizo’ o ‘dorado’, colores asociados al fuego y al sol. Que el veneno fluya precisamente por este canal no es casual: la energía solar sin equilibrio es potencialmente destructiva, y su exceso se manifiesta como enfermedad, agitación mental y desgaste prematuro.

Esta enseñanza tiene implicaciones prácticas directas para la pranayama. Técnicas como la respiración por la fosa nasal izquierda (candra bhedana) o śītalī buscan precisamente contrarrestar el exceso de energía piṅgalā. El conocimiento del flujo de veneno solar fundamenta toda una terapéutica yóguica orientada al equilibrio de los canales energéticos sutiles.