Praśna Upaniṣad · 1..1

सुकेशा च भारद्वाजः शैब्यश्च सत्यकामः सौर्यायणी च गार्ग्यः कौसल्यश्चाश्वलायनो भार्गवो वैदर्भिः कबन्धी कात्यायनस्ते हೈते ब्रह्मपरा ब्रह्मनिष्ठाः परं ब्रह्मान्वेषमाणा एष ह वै तत्सर्वं वक्ष्यतीति ते ह समित्पाणयो भगवन्तं पिप्पलादमुपसन्नाः

sukeśā ca bhāradvājaḥ śaibyaśca satyakāmaḥ sauryāyaṇī ca gārgyaḥ kausalyaścāśvalāyano bhārgavo vaidarbhiḥ kabandhī kātyāyanaste haite brahmaparā brahmaniṣṭhāḥ paraṃ brahmānveṣamāṇā eṣa ha vai tatsarvaṃ vakṣyatīti te ha samitpāṇayo bhagavantaṃ pippalādamupasannāḥ

Sukeśa, hijo de Bhāradvāja, Śaibya Satyakāma, Sauryāyaṇī Gārgya, Kausalya Aśvalāyana, Bhārgava Vaidarbhi y Kabandhī Kātyāyana — todos ellos dedicados a Brahman, firmes en Brahman, buscando el Brahman Supremo — se acercaron al venerable Pippalāda llevando leña en sus manos, pensando que él les revelaría todo acerca de Brahman.

Este verso inaugural establece el contexto de toda la Praśna Upaniṣad. Seis discípulos, cada uno identificado con su linaje (gotra), llegan ante el maestro Pippalāda. El detalle de llevar samit (leña) en sus manos es simbólico: representa la disposición para el sacrificio del conocimiento, la humildad del discípulo y la tradición del guru-śiṣya paramparā.

Brahmaparāḥ — dedicados a Brahman. No son curiosos casuales, sino buscadores comprometidos. Brahmaniṣṭhāḥ — firmes en Brahman, establecidos en la práctica. Paraṃ brahmānveṣamāṇāḥ — buscando el Brahman Supremo, aquello que trasciende toda conceptualización.

Para el yogui, este verso es recordatorio de que el conocimiento espiritual requiere preparación, humildad y dedicación. No se obtiene por mero intelectualismo, sino a través de la entrega (śraddhā) y la práctica continuada (abhyāsa).