Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 108
जाम्बूनदादिकरणं सिद्धानां दर्शनं भवेत्।
jāmbūnadādikaraṇaṃ siddhānāṃ darśanaṃ bhavet|
La creación de oro y similares, y la visión de los seres perfectos (siddhas), llegan a manifestarse.
Este verso anuncia dos de las capacidades extraordinarias que pueden emerger en el practicante avanzado: la transmutación alquímica simbolizada por el oro (jāmbūnada) y la percepción directa de seres iluminados. Ambas se presentan no como fantasías, sino como consecuencias naturales de un trabajo interior sostenido y disciplinado.
El término jāmbūnada designa específicamente el oro del río Jambū, un metal mítico de pureza suprema en la cosmología hindú. Su mención aquí no es meramente literal; en el contexto tántrico, la alquimia exterior (bāhyarasāyana) refleja una transformación interior: la purificación del cuerpo sutil hasta alcanzar una consistencia luminosa comparable al oro.
La visión de los siddhas —maestros que han alcanzado la perfección— constituye una validación experiencial del camino. En la tradición del Hatha Yoga, estos encuentros no son alucinaciones sino señales de que el practicante ha afinado su percepción hasta sintonizar con planos de existencia normalmente invisibles. Textos como el Haṭhapradīpikā también mencionan señales similares como marcadores de progreso.