Taittirīya Upaniṣad · 4

यश्छन्दसामृषभो विश्वरूपः । छन्दोभ्योऽध्यमृतात् संबभूव । स मेन्द्रो मेधया स्पृणोतु । अमृतस्य देव धारणो भूयासम्

yaśchandasāmṛṣabho viśvarūpaḥ | chandobhyo'dhyamṛtāt saṃbabhūva | sa mendro medhayā spṛṇotu | amṛtasya deva dhāraṇo bhūyāsam

Quién, de todas las formas, el toro de los cánticos, surgió de los cánticos inmortales — que Él, el Señor, me inspire con inteligencia. Poseedor del inmortal, oh Dios, que yo sea.

Este anuvāka establece el poder del Praṇava, el sagrado sílabo Om, como el medio para adquirir medhā (inteligencia retentiva) — la capacidad de recordar y comprender las enseñanzas espirituales.

Om es el “toro de los cánticos” porque domina entre todos los mantras, como el toro domina la manada. Es viśvarūpa (de todas las formas) porque contiene toda la diversidad del universo en sí mismo. Surgió de los Vedas “inmortales” y es, a su vez, su esencia.

Para el practicante de yoga, esto indica que la recitación de Om purifica la mente y desarrolla la capacidad de retención necesaria para la contemplación profunda. La medhā aquí no es simple memoria intelectual, sino la capacidad intuitiva de comprender la verdad del Ātman.

El deseo de ser “poseedor del inmortal” apunta al objetivo último: la mokṣa, liberación de la muerte a través del conocimiento de Brahman.