Prakaraṇa 2 · Verso 32
न को ऽपि दोषो जातस्य संसारेण विचारितम्
na ko 'pi doṣo jātasya saṃsāreṇa vicāritam
No hay defecto alguno en lo nacido: es el saṃsāra el que ha sido examinado.
Esta afirmación consuela y exige al mismo tiempo. Na ko ‘pi doṣaḥ: no hay culpa, no hay pecado, no hay defecto inherente. El ser nacido (jātasya) no es manchado por el nacimiento; la pureza es sahaja, innata. Lo que está “examinado”, vicāritam, es el saṃsāra mismo: el vagar, la transmigración, el mundo de la multiplicidad. El saṃsāra es lo que se disuelve bajo análisis; el ser no. Esto se alinea con el sahaja budista y el sahajātma del Avadhūta Gītā: lo natural es puro; lo artificial es saṃsāra. El doṣa no está en la existencia sino en la bhrama, errancia. Como el viajero que da vueltas en círculo no está condenado; simplemente ha tomado el camino equivocado. El sādhaka que comprende esto deja de autoflagelarse. No hay karma que purgar; hay ignorancia que disolver. No hay pecado original; hay olvido original del svarūpa. La práctica no es expiación; es recordatorio. Cada āsana, cada prāṇāyāma, cada dhyāna es gesto de recordar lo que nunca dejó de ser.