Yamakavagga · Los pares · Gāthā 14

Yathā agāraṃ suchannaṃ, vuṭṭhī na samativijjhati; evamevaṃ subhāvitaṃ cittaṃ, rāgo na samativijjhati.

yathā agāraṃ suchannaṃ, vuṭṭhī na samativijjhati; evamevaṃ subhāvitaṃ cittaṃ, rāgo na samativijjhati.

Como la lluvia no penetra en una casa bien techada, así la pasión no penetra en la mente bien cultivada.

El par positivo del verso anterior. Subhāvitaṃ — bien cultivada: la misma raíz que bhāvanā, práctica de meditación. Una mente que ha sido trabajada, desarrollada, que ha conocido la disciplina sostenida, tiene la solidez del techo bien construido.

Na samativijjhati — no penetra: no es que las pasiones no existan o no intenten entrar. Es que no encuentran la brecha por la que colarse. El practicante maduro siente la atracción del deseo sin ser perforado por ella; la reconoce, la observa, y retorna al centro sin haber perdido el equilibrio.

Esta es una descripción funcional de lo que en yoga se llama vairāgya — desapego. No indiferencia helada sino la capacidad de experimentar sin ser capturado. El apego y el rechazo son ambos formas de ser gobernado por lo externo; vairāgya es la capacidad de moverse en el mundo sin que el mundo mueva el centro.

La práctica de sati (atención plena) es el trabajo de reparación continua del techo. Cada momento de distracción es un hueco potencial; cada momento de atención clara es una teja bien colocada.