Cittavagga · La mente · Gāthā 33
Phandanaṃ capalaṃ cittaṃ, dūrakkhaṃ dunnivārayaṃ; ujuṃ karoti medhāvī, usukārova tejanaṃ.
phandanaṃ capalaṃ cittaṃ, dūrakkhaṃ dunnivārayaṃ; ujuṃ karoti medhāvī, usukārova tejanaṃ.
La mente que tiembla, que es inestable, difícil de proteger y de controlar, el sabio la endereza como el artesano de flechas endureza una flecha.
Phandanaṃ (que tiembla), capalaṃ (inestable, vacilante), dūrakkhaṃ (difícil de guardar), dunnivārayaṃ (difícil de contener): cuatro características de la mente ordinaria, y el que las lee reconoce inmediatamente su experiencia. La mente salta de pensamiento en pensamiento, de objeto en objeto, sin poder asentarse.
Usukārova tejanaṃ — como el artesano de flechas endurece la flecha: la imagen del arco y la flecha aparece en muchas tradiciones contemplativas. El usukāra (fabricante de flechas) calienta el bambú o la madera, lo alinea con cuidado, lo enfría, lo pule hasta que la flecha es perfectamente recta y puede volar sin desviarse.
Así la mente: no se endereza por represión sino por un trabajo gradual y cuidadoso. La meditación es ese trabajo de calentamiento (concentración), alineamiento (atención sostenida), enfriamiento (ecuanimidad) y pulido (insistencia en la claridad).
Medhāvī — el sabio: quien sabe que la mente es trabajable, que no está condenado a su agitación habitual. Esa convicción es el primer paso del camino. La mente puede ser educada; esta es la premisa fundamental de toda tradición contemplativa.