Pāpavagga · El mal · Gāthā 122
Māppamaññetha puññassa, na mantaṃ āgamissati; udabindunipātena, udakumbhopi pūrati; dhīro pūrati puññassa, thokaṃ thokampi ācinaṃ.
Māppamaññetha puññassa, na mantaṃ āgamissati; udabindunipātena, udakumbhopi pūrati; dhīro pūrati puññassa, thokaṃ thokampi ācinaṃ.
No menosprecies el bien pensando que no llegará a ti. Con la caída gota a gota también se llena la olla de agua. El sabio se llena de bien acumulando poco a poco.
Contraposición directa al verso anterior (121) — la misma estructura pero aplicada al bien. El par 121-122 enseña el principio de la acumulación gradual en ambas direcciones.
Māppamaññetha puññassa — no menosprecies el bien: así como el mal se acumula gota a gota, también el bien. Cada pequeña acción virtuosa cuenta. Cada momento de atención, cada gesto de generosidad, cada palabra amable — son gotas que llenan la olla.
Dhīro pūrati puññassa thokaṃ thokampi ācinaṃ — el sabio se llena de bien acumulando poco a poco: dhīra es el sabio, el firme, el que tiene constancia. Contraposición directa al bāla (necio) del verso anterior.
La diferencia entre el necio y el sabio no está en la capacidad de grandes gestos heroicos sino en la consistencia de las pequeñas acciones cotidianas. El camino espiritual se construye principalmente de estas micro-acciones diarias, no de los grandes momentos de inspiración.
Este verso es una invitación a valorar cada pequeño momento de práctica, sin desalentarse porque los resultados parezcan insignificantes.