Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 36

निरुध्य मारुतं योगी यदैव कुरुते भृशम्।

nirudhya mārutaṃ yogī yadaiva kurute bhṛśam|

Cuando el yogin retiene firmemente el viento vital, al instante ve el Ser luminoso: al contemplar esa luz, el yogin queda libre de pecado y alcanza el fin supremo.

La retención del māruṭa —el viento vital, sinónimo de prāṇa— es el acto técnico central de toda la práctica descrita en estos versos. Nirudhya (“habiendo retenido”, participio de ni-rudh, “contener”, “obstruir”) indica que la retención es activa, no pasiva: se ejerce una presión deliberada sobre el flujo respiratorio para concentrarlo en el canal central. El resultado —ver la luz del Ser— aparece yadaiva (“en el mismo momento”), sugiriendo inmediatez.

Māruṭa —“viento”, “aire”, de la raíz mṛ relacionada con el movimiento— es en el yoga tanto el aliento físico como su correlato sutil (prāṇa). Bhṛśam —“con fuerza”, “con intensidad”— califica la retención: no es una contención superficial sino una kumbhaka plena, el retener completo que implica simultáneamente el cierre de los tres bandhas (mūla, uḍḍīyāna, jālandhara). Esta contención forzada de los tres canales principales produce la experiencia de luz interna.

La purificación de pecados (pāpa) como efecto de la contemplación de la luz interna es un tema recurrente en los textos yóguicos y tántricos. Lejos de ser retórica moralizante, refleja la comprensión de que los pāpa son densificaciones del campo energético que se disuelven cuando el prāṇa se concentra y la luz de la conciencia se intensifica. La alquimia espiritual de la retención prāṇica transforma literalmente la estructura del ser interior.