Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 35

अङ्गुष्ठाभ्यामुभे श्रोत्रे तर्जनीभ्यां द्विलोचने ।

aṅguṣṭhābhyāmubhe śrotre tarjanībhyāṃ dvilocane |

Con los pulgares, ambos oídos; con los dedos índice, ambos ojos; con los medios, las fosas nasales; y con los cuatro restantes, los labios superior e inferior: el yogin que así retiene el viento ve el Ser como luz.

Este verso describe la śaṇmukhi mudrā —“sello de las seis puertas”—, también conocida como yoni mudrā o ṣaṇmukha mudrā. Al cerrar simultáneamente los siete orificios sensoriales de la cabeza, el yogin retira el prāṇa de su dispersión habitual hacia el exterior y lo concentra en el interior. El resultado directo es la percepción del Ser como luz (jyotīrūpa): la experiencia que la práctica de pratīkopāsanā ha ido preparando desde los versos anteriores.

Aṅguṣṭha —“pulgar”, literalmente “la gruesa”— cierra las orejas (śrotra), sede del sonido (śabda). Tarjanī —“índice”, el dedo que señala— cierra los ojos (locana), sede de la forma (rūpa). Los dedos medios (madhyamā) cierran las fosas nasales (nāsikā), sede del olfato (gandha). Los cuatro dedos restantes sellan los labios, sede del gusto (rasa). La secuencia anatómica refleja el orden descendente de los tanmātra (elementos sensoriales sutiles).

La śaṇmukhi mudrā aparece también en el Haṭhapradīpikā (cap. III) y en la Gheraṇḍasaṃhitā, lo que confirma su lugar central en la práctica haṭhayóguica. La tradición la emplea como preparación para el nādānusandhāna —la investigación del sonido interno—. Cuando los sentidos externos se cierran, emerge el anāhata nāda, el sonido primordial no producido por percusión, que guía la conciencia hacia el samādhi.