Yamakavagga · Los pares · Gāthā 16
Idha modati pecca modati, katapuñño ubhayattha modati; so modati so pamodati, disvā kammavisuddhimattano.
idha modati pecca modati, katapuñño ubhayattha modati; so modati so pamodati, disvā kammavisuddhimattano.
Aquí se alegra, después se alegra: quien obra el bien se alegra en ambos mundos. Se alegra, se regocija, viendo la pureza de sus propias acciones.
El espejo positivo del verso anterior. Katapuñño — quien ha acumulado mérito, quien ha actuado desde la virtud. Modati y pamodati — se alegra y se regocija profundamente — describen dos niveles de alegría: la ordinaria y la más honda que surge de verse a uno mismo actuando con integridad.
Kammavisuddhimattano — viendo la pureza de sus propias acciones: esta visión no es autocomplacencia sino el reconocimiento claro de la congruencia entre intención y acto. Hay una satisfacción genuina, no vanidosa, en saber que se ha actuado bien.
La alegría que aquí se describe no depende del resultado externo — que el bien hecho sea reconocido, que produzca el efecto esperado — sino de la cualidad de la acción misma. Actuamos bien porque es correcto hacerlo, no para ganar algo. Esa independencia del resultado es la libertad real.
En el yoga esto resuena con el niṣkāma karma de la Bhagavad Gītā: acción sin apego al fruto. El mérito no se acumula buscando el mérito; surge como subproducto natural de la acción pura. Quien actúa bien ya tiene su recompensa en el acto mismo.