Cittavagga · La mente · Gāthā 41

Diso disaṃ yaṃ taṃ kayirā, verī vā pana verinaṃ; micchāpaṇihitaṃ cittaṃ, pāpiyo naṃ tato kare.

diso disaṃ yaṃ taṃ kayirā, verī vā pana verinaṃ; micchāpaṇihitaṃ cittaṃ, pāpiyo naṃ tato kare.

Lo que un enemigo puede hacerle a otro enemigo, o lo que un odioso puede hacerle a otro odioso, la mente mal dirigida puede hacerle más daño aún.

Diso disaṃ — un ladrón a otro ladrón, un enemigo a su enemigo: estas relaciones hostiles generan daño considerable. Pero el verso afirma que la mente mal dirigida puede hacer más daño aún (pāpiyo) que cualquier enemigo externo.

Micchāpaṇihitaṃ — mal dirigida, mal orientada: paṇihita es la orientación, la dirección. Una mente orientada hacia el engaño, el resentimiento, la codicia, la ilusión, trabaja en contra del ser que la alberga más eficazmente que cualquier enemigo externo, porque tiene acceso interior, acceso continuo, acceso sin descanso.

El enemigo externo solo puede dañar el cuerpo, la reputación, las posesiones. La mente mal dirigida puede envenenar la experiencia misma de vivir, destruir la paz desde dentro, construir un infierno interior que ninguna circunstancia externa puede aliviar.

Esta enseñanza no invita al narcisismo contemplativo — preocuparse solo por la propia mente y no por el mundo. Invita a reconocer que el trabajo interior es el trabajo más urgente, porque de la calidad de la mente depende la calidad de toda acción en el mundo.