Pāpavagga · El mal · Gāthā 118

Puññañce puriso kayirā, kayirāth' enaṃ punappunaṃ; tamhi chandaṃ kayirātha, sukho puññassa uccayo.

Puññañce puriso kayirā, kayirāth' enaṃ punappunaṃ; tamhi chandaṃ kayirātha, sukho puññassa uccayo.

Si alguien hace algo bueno, que lo repita; que desee hacerlo; acumular el bien produce felicidad.

Contraposición directa al verso anterior (117). Donde el 117 hablaba de no repetir el mal y no desear hacerlo, el 118 habla de repetir el bien y cultivar el deseo de hacerlo.

Kayirāth’ enaṃ punappunaṃ — que lo repita: la repetición que era peligrosa en el contexto del mal se vuelve preciosa en el contexto del bien. La repetición consolida los hábitos virtuosos.

Tamhi chandaṃ kayirātha — que desee hacerlo: cultivar el chanda (intención, deseo, aspiración) hacia el bien es una práctica activa. No esperar sentir el deseo naturalmente sino cultivarlo deliberadamente a través de la meditación, la reflexión y la compañía noble.

Sukho puññassa uccayo — acumular el bien produce felicidad: el mismo mecanismo del interés compuesto pero en sentido positivo. Las acciones buenas acumuladas crean una inercia de bienestar que se alimenta a sí misma y se expande naturalmente.