Pāpavagga · El mal · Gāthā 124

Pāṇimhi ce vaṇo nāssa, hareyya pāṇinā visaṃ; nābbaṇaṃ visam anveti, natthi pāpaṃ akubbato.

Pāṇimhi ce vaṇo nāssa, hareyya pāṇinā visaṃ; nābbaṇaṃ visam anveti, natthi pāpaṃ akubbato.

Si no hubiera herida en la mano, se podría llevar veneno con ella; el veneno no afecta al que no tiene herida; no hay mal para el que no lo hace.

Pāṇimhi ce vaṇo nāssa hareyya pāṇinā visaṃ — si no hubiera herida en la mano, se podría llevar veneno: la imagen viene del mundo del comercio de especias o medicinas en la India antigua. El veneno no penetra la mano intacta.

Nābbaṇaṃ visam anveti — el veneno no afecta al que no tiene herida: la herida es la metáfora de la codicía, la aversión y la ignorancia. El veneno del mundo — las provocaciones, las situaciones difíciles — solo “envenena” a través de las heridas del apego y la reactividad.

Natthi pāpaṃ akubbato — no hay mal para el que no lo hace: el mal no es algo que “ocurre a” la persona sino algo que se genera a través de la intención y la acción. Sin la herida de la reactividad, el veneno de las circunstancias no penetra.

Esta enseñanza es relevante para la práctica en la vida cotidiana: las situaciones difíciles no producen sufrimiento en sí mismas — solo a través de las “heridas” de nuestros apegos no examinados.