Pāpavagga · El mal · Gāthā 127

Na antalikkhe na samuddamajjhe, na pabbatānaṃ vivaraṃ pavissa; na vijjatī so jagatippadeso, yatthaṭṭhito mucceyya pāpakammā.

Na antalikkhe na samuddamajjhe, na pabbatānaṃ vivaraṃ pavissa; na vijjatī so jagatippadeso, yatthaṭṭhito mucceyya pāpakammā.

Ni en el cielo, ni en medio del océano, ni entrando en una grieta de la montaña, no se puede encontrar ningún lugar en la tierra donde uno esté libre de las consecuencias del mal.

Na antalikkhe na samuddamajjhe — ni en el cielo ni en medio del océano: la búsqueda de un lugar donde escapar de las consecuencias de las propias acciones es universalmente humana. El karma budista afirma que tal lugar no existe.

Na pabbatānaṃ vivaraṃ pavissa — ni entrando en una grieta de la montaña: la imagen de la cueva o grieta como refugio es concreta: el asceta que se esconde en la montaña, el criminal que huye a los bosques. Ningún escondite físico es suficiente.

Na vijjatī so jagatippadeso — no se puede encontrar ningún lugar: jagatippadeso es cualquier lugar en la tierra. La universalidad es absoluta: ningún lugar en el cosmos (cielo, océano, montaña) ofrece refugio de las consecuencias del karma.

La enseñanza es que el karma no es una entidad externa que persigue al culpable sino la continuidad natural de las tendencias formadas por las acciones. No hay “lugar” donde ir porque las tendencias van con uno dondequiera que uno va.