Malavagga · La impureza · Gāthā 247

Surāmerayapānañca, yo naro anuyuñjati; idhevameso lokasmiṃ, mūlaṃ khaṇati attano.

Surāmerayapānañca, yo naro anuyuñjati; idhevameso lokasmiṃ, mūlaṃ khaṇati attano.

y el hombre que se da a la bebida de licores y destilados — aquí mismo en este mundo cava la raíz de su propia destrucción.

Surāmerayapānañca yo naro anuyuñjati — el que se da a la bebida: surā son los licores fermentados; meraya son los destilados. Anuyuñjati es dedicarse a, entregarse a. Esta es la quinta prohibición del pañcasīla.

Idhevameso lokasmiṃ mūlaṃ khaṇati attano — aquí mismo en este mundo cava la raíz de su propia destrucción: mūla es la raíz; khaṇati es cavar, excavar. La imagen es potente: el transgresor cava su propia raíz — se desentierra a sí mismo, se arranca de su propio fundamento.

La enumeración de las cinco transgresiones (246-247) funciona como un diagnóstico: quien comete estas cinco acciones no necesita esperar al próximo renacimiento para sufrir las consecuencias. “Aquí mismo” (idheva) — en esta vida — la destrucción comienza.

La embriaguez recibe mención especial como la quinta porque es la puerta que abre las otras cuatro: bajo la influencia del alcohol, las otras prohibiciones se violan con mayor facilidad.